De alguna manera no sólo redunda en transparencia si no también en coherencia, si deseo con todas mis ganas algo, he de asumirlo, admitirlo a todas luces y no encontrar el interés en esconderlo, no avergonzarme de ello, y si considero que eso que en teoría deseo quiero esconderlo es que algo de malo tendrá, así que me he de debatir entre asumirlo entero (lo bueno y lo malo que tenga) o dejar de desearlo, es una manera bastante buena de procurar evitar la minúscula línea del autoengaño en la que todos los humanos somos tan propensos.
Pero vayamos con ejemplos perniciosos en los que el autor de este artículo se deja en evidencia a si mismo jajajaja…
“Tengo 28 años y de vez en cuando me masturbo” (por cierto que palabra mas fea ¿alguien sabe algún sinónimo?) llegó un día en que tuve que debatir sobre si dejar de hacerlo o poderlo admitir en cualquier círculo social existente en el planeta, y adopté la segunda opción ya que tengo argumentos para mi suficientemente válidos para optar por jugar al 5 contra uno. Cuando uno admite ciertas verdades internas, las cuales aún llaman la atención en la sociedad siente una mezcla de alivio y liberación, yo lo acabo de sentir, supongo que será una buena terapia de autoafirmación.
“Yo amo a María, mi novia y futura esposa”. Aunque no lo creáis esto que acabo de decir es un tema tabú en la sociedad que vivimos, del sexo habla todo cristo pero del Amor, de abrir los propios sentimientos, de decir a voz en grito tus sentimientos más profundos, las verdades con las que vives…para decir eso todo el mundo vive atemorizado (no se muy bien aún de que) y prefiere callárselo, de nuevo hubo un debate en mi pasado que salió de manera afirmativa, al considerar poder mencionar mis sentimientos amorosos más profundos a quien sea, quien no lo quiera escuchar que no lo pregunte, o que no lo escuche. Si sale a colación en una conversación pues se dice, mas que causar envidias o sentimientos negativos debería de ser motivo de alegría general.
“Estoy a favor del sexo anal”, esta es de reciente adquisición, aunque no lo haya practicado realmente (todo llegará), si que es cierto que a raíz de leer las diferentes culturas del planeta en relación a prácticas sexuales uno se da cuenta de que nos escandalizamos de lo que no estamos acostumbrados a ver, curiosamente uno de nuestros principales anclajes hacia la liberación es la cultura que hemos recibido de pequeños en nuestros lugares de origen, así pues analizando el hecho de manera objetiva, el sexo anal es como probar una fruta nueva, si te gusta bien y si no te gusta pues ya sabes lo que es.
“Bailo con o sin música en cualquier parte o lugar”, me da igual “El corte Ingles” que una estación de metro que un lugar desértico… de hecho en este caso hasta incentivo el baile, por que considero que si todo el mundo lo hiciera viviríamos escenas realmente bonitas en las que el arte se antepondría a todo… y eso sólo puede traer cosas buenas a nuestro planeta.…. Estas premisas de acción se resumen básicamente en responsabilizarte al 100% de tus actos o pensamientos, llevándolos pues hasta sus últimas consecuencias evitando entrar en la nube que muchas personas tienen de misterio y de comportamientos oscuramente parametrizados.
Ahora viene la GRAN DUDA que se me plantea y de la que aún no encuentro solución.
“La sexualidad y los niños, palabras que en una misma frase sólo pueden traer problemas.”
Que los niños vean como dos adultos se están dando amor, se están apareando, es bueno es malo, debería ser así, no… depende, la educación, la cultura, que sabemos, que no sabemos, como puede influenciar, como no…
Es más, que los niños estén en la misma habitación que sus padres, pongamos momentáneamente (para que no se aburran) mientras están haciendo el amor, dándose el lote, disfrutando del placer, fornicando, practicando sexo… llamadlo como queráis… ¿es malo? Si, no, por que…
Jejeje, según mis premisas, si no lo puedes enseñar, no lo hagas nunca… salvo que haya algún argumento de peso que de momento no dispongo ¿lo tenéis vosotros, o sólo nos basamos en suposiciones?
Yo de momento y a falta de hablar (que lo haré) con expertos en la infancia me inclino ligeramente hacia la transparencia, pero aún no tengo datos suficientes como para con firmeza dirigirme hacia uno u otro sitio.
Es algo tremendamente complicado pues uno ya no habla de uno mismo o de tu pareja, hablas de una tercera persona ¡QUE ES TU HIJO!, y alguna razón tiene que haber quizás buena o no muy buena para que la tradición sea de ocultar hasta la adolescencia determinadas acciones humanas (el amor en estado físico), no obstante disparos, tiros, marujeos y demás parafernalia sacada de los instintos mas bajos y avergonzantes de la raza humana salen por muchos medios en toda la franja horaria.
El dilema se resolverá por si sólo más tarde o más temprano… pero hasta que llegue se puede debatir…