Hoy he tenido una experiencia reveladora, o mejor dicho descorazonadora.
Estoy dando clases de sensibilización medioambiental a parados y hoy he usado una dinámica muy sencilla, (muchos de vosotros la conoceréis), para intentar hacer ver la diferencia entre los países pobres y los ricos.
La dinámica es la de los cubos y trata de hacer cuatro grupos con un portavoz cada uno, a dos grupos se les entregan, tijeras, lápices, reglas, celo y un poco de papel, y a los otros dos grupos se entregan mas papel que otra cosa. Tienen que hacer todos ellos, con el material entregado, cubos de papel, y quien entregue más, gana el juego. Pueden hacer cambio de material de un grupo a otro, y claro esta usar las estrategias que quieran.
La cuestión era que se dieran cuenta, que los países pobres con mucha materia prima (papel), no tienen tecnología (tijeras y lapices), ni conocimientos (reglas), ni mano de obra cualificada (celo), para poder realizar los cubos, y por tanto están en manos de los países ricos quienes decidirán como y que quieren cambiar. El juego me ha salido tan bien, que los participantes se han enfadado de verdad, han discutido entre ellos y han sacado lo peor de cada uno, sintiéndose profundamente heridos por las reglas del juego que consideraban injustas. Por lo que yo les he intentado hacer ver que han llegado a interpretar lo que en la vida real seria una guerra entre países.
Lo mas triste de todo, es que se han quedado en el enfado del juego y la mayoría no han sabido ver que era una representación de las relaciones internacionales, y que nuestro carácter egoísta y nuestra competitividad ciega hacen que lleguemos a situaciones absurdas donde se pierden por completo los papeles. Os digo en serio que personas entre 35 y 55 años (de media) se han enfadado por el juego en si... y no han sabido interpretar las similitudes ni aprender de él. A sido realmente bochornoso, el comprender que la naturaleza humana es tan ruin, y darme cuenta que el nivel cultural de la sociedad es muy bajo, la ceguera general de la población llega a tal punto, que cuando alguien como yo intenta en un curso que alguien vea una luz y no consigo, ni siquiera que vean el reflejo.... bufffff, desmotiva el saber que el camino es mucho mas duro de lo que parece, y que el trabajo debe ser mucho más intenso de los que creemos que esto, de verdad, puede cambiar.
Después del lío que se ha montado en clase, y de tener que enfadarme para que entendieran que era un juego, un cuento ficticio, una representación, les he puesto el corto de Binta y la gran idea, y parece que alguna lagrimilla a resbalado en la clase, por lo que me he ido pensando que a lo mejor no esta todo perdido. Muchas gracias a María por enseñarnos a todos ese gran corto, que a mi personalmente tanto me ha dado.
Estoy dando clases de sensibilización medioambiental a parados y hoy he usado una dinámica muy sencilla, (muchos de vosotros la conoceréis), para intentar hacer ver la diferencia entre los países pobres y los ricos.
La dinámica es la de los cubos y trata de hacer cuatro grupos con un portavoz cada uno, a dos grupos se les entregan, tijeras, lápices, reglas, celo y un poco de papel, y a los otros dos grupos se entregan mas papel que otra cosa. Tienen que hacer todos ellos, con el material entregado, cubos de papel, y quien entregue más, gana el juego. Pueden hacer cambio de material de un grupo a otro, y claro esta usar las estrategias que quieran.
La cuestión era que se dieran cuenta, que los países pobres con mucha materia prima (papel), no tienen tecnología (tijeras y lapices), ni conocimientos (reglas), ni mano de obra cualificada (celo), para poder realizar los cubos, y por tanto están en manos de los países ricos quienes decidirán como y que quieren cambiar. El juego me ha salido tan bien, que los participantes se han enfadado de verdad, han discutido entre ellos y han sacado lo peor de cada uno, sintiéndose profundamente heridos por las reglas del juego que consideraban injustas. Por lo que yo les he intentado hacer ver que han llegado a interpretar lo que en la vida real seria una guerra entre países.
Lo mas triste de todo, es que se han quedado en el enfado del juego y la mayoría no han sabido ver que era una representación de las relaciones internacionales, y que nuestro carácter egoísta y nuestra competitividad ciega hacen que lleguemos a situaciones absurdas donde se pierden por completo los papeles. Os digo en serio que personas entre 35 y 55 años (de media) se han enfadado por el juego en si... y no han sabido interpretar las similitudes ni aprender de él. A sido realmente bochornoso, el comprender que la naturaleza humana es tan ruin, y darme cuenta que el nivel cultural de la sociedad es muy bajo, la ceguera general de la población llega a tal punto, que cuando alguien como yo intenta en un curso que alguien vea una luz y no consigo, ni siquiera que vean el reflejo.... bufffff, desmotiva el saber que el camino es mucho mas duro de lo que parece, y que el trabajo debe ser mucho más intenso de los que creemos que esto, de verdad, puede cambiar.
Después del lío que se ha montado en clase, y de tener que enfadarme para que entendieran que era un juego, un cuento ficticio, una representación, les he puesto el corto de Binta y la gran idea, y parece que alguna lagrimilla a resbalado en la clase, por lo que me he ido pensando que a lo mejor no esta todo perdido. Muchas gracias a María por enseñarnos a todos ese gran corto, que a mi personalmente tanto me ha dado.